Nos gustan los amores trágicos
La Revista 40 :: Septiembre de 2009

El grupo de los lectores de 'Crepúsculo' engendra su obra más faraónica. Les mordemos en el cuello.
El sol aprieta la cara levemente enrojecida de Matthew Bellamy (31, Inglaterra). El termómetro alcanza 37 grados, pero el cantante y guitarrista de Muse quiere hacer la entrevista en la azotea del hotel en el centro de Madrid, donde estamos. El calor no le merma: habla rápido y pisa preguntas para entrar en su nuevo disco, The Resistance (15 de sep.), el más pomposo de su carrera. 'Vuelve a haber mucha música clásica', cuenta el líder. La conversación discurre entre los compositores Strauss y Wagner, el amor imposible como inspiración y su amistad con la autora de Crepúsculo, que escribió sus exitosas novelas con Muse de fondo.
Hay público que os ha conocido ahora, mediante la banda sonora de Crepúsculo. ¿Eres fan de la saga?
Conocimos a Stephanie Meyer (la autora) hace seis años, cuando era desconocida. Vino a vernos en Arizona y dijo que si algún día hacían una película con Crepúsculo quería meter música de Muse. Tres años después mandó un email pidiéndola, envió el guión y me atrajo la historia. También saldremos en Luna nueva.
¿Te gustan los vampiros?
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Me gustan los amores secretos, el amor que rompe barreras culturales. Es algo muy romántico y político.
The Resistance parece pensado para escuchar del tirón,¿Es un antídoto contra descargar temas sueltos?
Es un disco que tiene varios conceptos y un hilo conductor. Está inspirado en 1984, de George Orwell (novela que refleja una sociedad dominada por un sistema vigilante y totalitario). Hay una historia de amor trágica, en la que dos personas tratan de escapar una a través de la otra en un mundo controlado.
Otra historia de amores complicados
Dos personas de diferentes culturas enamoradas pueden ser muy influyentes.
¿Y puede vuestra música ser una herramienta política influyente?
Nuestro disco es un tercio de política, uno de amor y otro de entretenimiento. El verdadero poder surge cuando miles se juntan y deciden cambiar algo, pero es bueno ofrecer tu visión y sentimientos. La primera canción (Uprising, 'El alzamiento') es una crítica a la crisis en Inglaterra.
¿Afecta la crisis a una estrella de rock?
Sí, claro. Nosotros sentimos la misma impotencia que todos.
No sólo el sol de la capital seduce a Muse: el trío se dejó ver el fin de semana previo a este encuentro (es lunes) en bares rockeros de la capital. 'Acabamos a las siete de la mañana. Fue una gran noche', revela Matt.
Tu novia es italiana y vivís en el norte de Italia, ¿te gusta la cultura mediterránea?
Sí. Tanto en España como Italia la comida es muy buena y son culturas de salir de noche. En Inglaterra todo está cerrado a las dos de la madrugada.
Con tanta pirotecnia sobre el escenario, ¿habéis tenido algún accidente?
En nuestro debut en Wembley el ascensor que nos subía al escenario quedó atrapado, con nuestras cabezas sobresaliendo del suelo a la altura del público. Pararon la música y sólo se escuchaban gritos y silbidos. Fueron ocho minutos muy embarazosos.
En vuestras canciones hay cuerdas, vientos… ¿Sabes leer y escribir partituras?
No sé solfeo. Hago las partes orquestadas con un teclado y luego lo junto todo en un ordenador Mac. Conocí a Strauss y Wagner con 20 años. Descubrí que tenían la misma potencia que el rock.
¿E influyó tu padre (tocó en la primera banda británica que tuvo número uno en EEUU, The Tornados, en 1962)?
Influyó en que no tuviese una disciplina de músico estricto, en ver las canciones como un medio para pasarlo bien.
¿Cuál es tu primer recuerdo musical?
La sintonía de la serie Dallas (la tararea). Mi hermano me la enseñó al piano. La melodía tiene algo de Muse (risas).
El año pasado la Universidad de Plymouth te dio un título honorífico en artes, ¿puedes dar clases ahora?
Qué va. En Inglaterra hay un sistema por el que te dan estos títulos por nada, sin notas ni formación. Es más un reconocimiento que una calificación. No me veo dando clases: pondría nerviosos a los alumnos.
Tuvisteis algún problema con unas bragas que llevaban el nombre de Muse, ¿cómo acabó la cosa?
En Inglaterra había ropa interior Muse y los fans creían que esas bragas super sexys eran nuestras. Lo paramos… ¡Ahora podemos vender esas prendas nosotros!
La Revista 40 / I. Muñoz Rojas / Septiembre de 2009 / Nº 55